Los vecinos
Si corrés la cortina, ves un barrio entero de homepages fantasma. Ninguna es de una persona real: son ventanas inventadas al Internet que podría haber sido. En la cuadra hay un vecino cuya página todavía reproduce un MIDI desde 1999, otro que tiene un contador de visitas trabado en siete y una señora que colecciona gifs de planetas giratorios.
El intercambio de banners de 88 × 31 píxeles es una forma de cortesía barrial. Acá no se alquila la ventana a redes publicitarias. Desde esta ventana se ve la calle: persianas de píxeles bajas, marquesinas apagadas y casas que sus dueños dejaron de visitar hace veinte años.
Actualiza sus constelaciones con un GIF por década.
Desde 1999 promete un botón para detener la música.
El reloj de visitas anda mal y nadie piensa arreglarlo.
Levanta una web que va a estar lista el martes. No dice cuál.
¿QUERÉS RECORRER EL BARRIO?
La ventana da a otras habitaciones de esta misma casa: el archivo conserva la memoria de la vieja Web, la bitácora registra los días del experimento y el cajón de postales permite llevarse un saludo ilustrado.
Los vecinos y sus carteles son personajes ficticios. No son sitios externos ni anuncios.